El 7 de octubre de 2008 un asteroide del tamaño de un coche ardió en nuestra atmósfera y se desintegró.
Los restos se hallaron en una zona desértica al norte de Sudán.
El choque del asteroide contra la atmósfera terrestre, que fue recogido en las imágenes del satélite Meteosat, liberó una energía de unos 2 kilotones de TNT, equivalente a la de una pequeña bomba nuclear.
La roca estalló a unos 37 kilómetros de altura, generando una lluvia de meteoritos que pudieron ser recuperados y estudiados por los científicos.