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Todas tenemos derecho al agua

Actividad de lectura

Algunos países, como en el caso de Uruguay, se comprometen a cuidar el agua a través de las leyes; ya que acceder a ella es un derecho de todas las personas.

"El agua es un recurso natural esencial para la vida. El acceso al agua potable y el acceso al saneamiento, constituyen derechos humanos fundamentales."

Artículo 47 de la Constitución de la R.O.U.

 

Transcripción del video

¿Sabías que el agua es tu derecho?

El agua es la esencia de la vida.

El agua potable y el saneamiento son indispensables para la vida y la salud y fundamentales para la dignidad de toda persona.

El derecho al agua abarca el acceso al agua necesaria para mantener la vida y la salud y para satisfacer las necesidades básicas.

Según la Organización Mundial de la Salud se requieren entre 50 y 100 litros de agua por persona, al día, para cubrir la mayoría de las necesidades básicas y evitar la mayor parte de los problemas de salud. Sin embargo, las madres lactantes, las mujeres embarazadas y las personas que viven con el vih/sida necesitarán más de 50 a 100 litros de agua al día.

El derecho al agua es un derecho humano básico, sin embargo aún hoy, muchas personas carecen de acceso a fuentes mejoradas de agua potable y no disponen de servicios mejorados de saneamiento, retos sociales y ambientales de alcance mundial como la urbanización cada vez más rápida, el cambio climático, la creciente contaminación y deterioro de los recursos hídricos, así como la pobreza y desigualdades, son la causa de que aún no todas las personas puedan acceder al agua.

El Estado al ratificar el Pacto Internacional de Derechos económicos sociales y culturales, se comprometió a garantizar que todas las personas tengan acceso a una cantidad suficiente de agua potable para el uso personal y doméstico, que comprende el consumo, el saneamiento, el lavado de ropa, la preparación de alimentos y la higiene personal y doméstica. Además se comprometió a asegurar el acceso progresivo a servicios de saneamiento adecuados como elemento fundamental de la dignidad humana y la vida privada, pero también que protejan la calidad de los suministros y los recursos de agua potable.

El Estado debe velar por la protección de las fuentes de agua para que no sean contaminadas, sobreexplotadas, ni arrebatadas a pueblos y comunidades indígenas; su protección hace que el ecosistema esté equilibrado y se haga un buen uso de los recursos.

El Estado tiene obligaciones específicas especialmente con determinados grupos tales como: las personas privadas de libertad, las personas trabajadoras, las personas refugiadas y las personas desplazadas, las personas de edad y los pueblos indígenas: en ningún momento debe existir discriminación alguna hacia estos grupos.

Los servicios de abastecimiento de agua y de saneamiento deben ser físicamente accesibles y estar al alcance de todos los sectores de la población, teniendo en cuenta las necesidades de determinados grupos como las personas con discapacidad, las mujeres, niñez y las personas de edad.

La accesibilidad a los servicios de agua supone también que ningún individuo o grupo debería verse privado del mismo por no poder pagar. El Estado debe adoptar las medidas necesarias para la aplicación de políticas de precios accesibles. Las escuelas y centros de estudio, hospitales, trabajos, centros de detención y albergues, entre otros, son lugares en los que no debe faltar el agua potable y servicios de saneamiento.

El acceso al agua potable y sistemas de saneamiento es tu derecho conócelo y exígelo.

Tener un derecho no siempre significa que este sea totalmente cumplido, por eso es importante conocer nuestros derechos y realizar acciones para que sí se cumplan.

Los Estados deben garantizar a las personas tener acceso al agua.

¿Esto ocurre en Uruguay? 
¿Cómo acceden las personas al agua?

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