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Contexto histórico

Uruguay hacia los años 40...

El personaje que nos ocupa desarrolló su pensamiento en el escenario de más de tres décadas de la vida del país; escenario en el que - sobre las bases del reformismo del primer batllismo - se consolidó en los años 40, el modelo de Estado Benefactor.

Las condiciones internacionales creadas por la Segunda Guerra Mundial favorecieron el proceso hacia ese modelo benefactor del estado.

Fueron los años del desarrollo del modelo industrializador de sustitución de importaciones, del impulso a la legislación social y del proteccionismo del Estado.

Pero paralelamente, en el medio rural los signos eran de atraso y estancamiento económico, social y educativo.

Principalmente tres trabajos de la época considero, que contribuyeron a poner en primer plano los agudos problemas por los que pasaba nuestra campaña, ellos fueron:

"La enseñanza primaria en el medio rural" de Agustín Ferreiro (1936), y

dos trabajos de Julio Castro "El analfabetismo" y "La escuela rural en el Uruguay", publicados en 1939 y 1944 respectivamente.

En dichos trabajos, el maestro Julio Castro ubica la problemática de la escuela rural en el contexto económico y social de nuestra campaña, dominada,  entonces, por tres graves problemas: el latifundio (4 millones de hectáreas en manos de 900 personas), el predominio de la ganadería extensiva y la dicotomía ciudad-campaña; y como correlato social de esta situación: la miseria, el aislamiento y la emigración hacia la capital.

Aborda la dicotomía campo-ciudad mostrando al macrocefalismo como un problema estructural del país que explica los procesos de aculturación que ha tenido la capital en la mentalidad campesina.

"Las clases cultas son ciudadanas. Son las que legislan, gobiernan y orientan la vida política y cultural. El campo recibe y acepta lo que la capital ofrece... En una palabra: el Uruguay ha tenido un cerebro, Montevideo, y un organismo que responde a ese centro, la campaña”.

Su descripción de las condiciones del niño rural en relación a la educación se destaca por la profundidad y rigurosidad del análisis, manejando datos y cifras que interpreta en su conjunto y no como fenómenos aislados.

La nota dominante de la crítica situación de la educación rural eran el fracaso y la deserción: 30.000 niños estaban por fuera del sistema de escolarización y 260 puntos rurales no contaban con escuelas.

Por otra parte, de los alumnos incluidos dentro del sistema escolarizado, 58% repetía los cursos y solamente la mitad de los inscriptos sobrepasaba el primer año.

Frente a esta dramática realidad, hacia los años 40, comenzó a tomar forma, desde el seno mismo del magisterio, un movimiento a favor de la educación rural en procura de soluciones educativas y sociales.

A partir de entonces se sucederán una serie de acontecimientos vitales para la educación rural, en los cuales las ideas de Julio Castro serán absolutamente vertebradoras.

A modo de síntesis cronológica podemos destacar como momentos fundamentales de dicho proceso:

Cronología

1944 – 1945:

Congreso Nacional de Maestros sobre Escuela Rural (sesionó en dos etapas, julio del ’44 y febrero del ‘45), organizado por la FAMU (Federación de Asociaciones Magisteriales del Uruguay). Temas como: fines y organización de la escuela rural, preparación de los maestros, etc., fueron debatidos. Fue la última actividad de la FAMU, pues a partir de entonces se constituyó la FUM (Federación Uruguaya de Magisterio).

1945:

Primera Misión Socio-Pedagógica a Caraguatá (Dpto. de Tacuarembó), organizada por los estudiantes magisteriales de Montevideo. El maestro Julio Castro, docente por entonces de los IINN, fue precursor fundamental de dicha experiencia.

1946:


creación de la “Escuelas Granjas” sobre el proyecto impulsado por Agustín Ferreiro.
1948:
se funda el Instituto Normal Rural con el propósito de formar maestros especialistas en Educación Rural en régimen de posgrado.

1949:

se celebra en Piriápolis el Congreso de Maestros de Escuelas Rurales y Granjas. De las deliberaciones de dicho Congreso, nació el Programa de Educación Rural de 1949. Los fundamentos y fines allí explicitados orientarían durante varias décadas el modelo de la escuela rural uruguaya.

En síntesis, y tomando las palabras de Miguel Soler:

... se trató “de un movimiento de un par de generaciones de educadores de base que supieron pasar de la denuncia a la propuesta, de la propuesta a la acción y de la acción innovadora a formulaciones teóricas orgánicas...”

 

Fragmento extraído de http://letras-uruguay.espaciolatino.com/perez_laura/julio_castro.htm